foto: Usayd Younis
Quizas el secreto por el cual el arte arábigo, continúe hasta hoy en día subyugando a miles de espectadores y habitantes ocasionales sin que se haya podido aclarar suficientemente semejante atracción, se deba a que sus autores nunca pusieron la estética al servicio de la técnica, ni la emoción al de la necesidad, ni la ensoñación al de la utilidad y por sobre todo, jamás subordinaron las ideas a la forma ni ésta a la función mecánica.
Hamurabi Noufouri

El arte arábigo, seguirá subyugando a miles de espectadores, pero por que el espíritu práctico de la técnica se ha solido interpretar modernamente como independiente y casi ajeno en relación a lo estético, más no porque los autores nunca pusieran la estética al servicio de la técnica. La belleza era vista como puro ornato un tanto aparatoso para lograr la máxima eficacia. Aunque de modo más discreto que ante la artificial oposición ética-técnica, el pretendido dilema estética-técnica ha sido pan nuestro de cada día, y no sólo en la crítica romántica a la técnica. Pero el arte y el diseño contemporáneos han roto muchos paradigmas estéticos para reflejar y rediseñar imágenes y sonidos de la nueva tecnología industrial, que de este modo, se ha sentido acogida en el universo estético contemporáneo. Desde mi sentido radical de técnica esto representa un encuentro entre dos áreas de la técnica: la industrial y la artística. Por separado, y aún mejor en su congruencia, expresan y enriquecen el mundo en el que brotan. No sólo el artista se ha acercado al técnico (industrial), sino que también éste ha aceptado en numerosas ocasiones el reto estético en su profesión y en su formación. Sin duda alguna, este mutuo acercamiento contribuye tanto a la ubicación del artista en su mundo como a la completa formación humanista del técnico industrial, aunque aún más importante y ardua sería la de los poderes políticos y financieros. Y no olvidemos la formación estética del pueblo sustentador y consumidor de técnica en los países dominantes, en buena medida embrutecido por un consumismo tecnológico del peor gusto, desde la pornotelebasura y el zapping a la comida rápida. Pero ya sabemos que el capitalismo actual descansa en el consumismo. Acaso podríamos albergar mayor esperanza en la formación consumerista de los pueblos del antiguo orbe soviético y del "tercer mundo" que ahora se están introduciendo en el capitalismo. En cualquier caso, la estética de la tecnología apenas ha sido estudiada filosóficamente, como bien apunta Mitcham. Ha de augurarse que para tal estudio de la estética peculiar de la técnica se apele no sólo a ingenieros,arquitectos y diseñadores, sino también a los representantes políticos, a los poderes económicos, a las entidades educativas y a todo el pueblo productor y consumidor.
Bueno, en mi blog hay una expresion de esa belleza en algunos poemas, pasate por alli cuando quieras. Y teniendo en cuenta lo que dices de Nefertari tal vez también te guste lo egipcio que hay.
Salu2