foto: Usayd Younis

Quizas el secreto por el cual el arte arábigo, continúe hasta hoy en día subyugando a miles de espectadores y habitantes ocasionales sin que se haya podido aclarar suficientemente semejante atracción, se deba a que sus autores nunca pusieron la estética al servicio de la técnica, ni la emoción al de la necesidad, ni la ensoñación al de la utilidad y por sobre todo, jamás subordinaron las ideas a la forma ni ésta a la función mecánica.

Hamurabi Noufouri